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2006
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Los Riesgos del Cortoplacismo
 
Lejos de pensar en políticas a mediano o largo plazo, nuestro presidente parece haber optado por la resolución de los conflictos en el día a día, con el perfil confrontativo que lo caracteriza.
La mayoría de los temas de gobierno, desde la pelea por las papeleras que se construyen en Uruguay hasta su batalla por el precio de la carne se encaran espasmódicamente, advirtiéndose una peligrosa indefinición en la discusión de políticas de fondo que excedan el momento actual. Parece que lo urgente no deja ver lo importante y esto último es lo que marcará el camino a seguir por nuestro país durante los próximos años.
 
Esto se da en un marco histórico que concluye, según un informe publicado recientemente por la Universidad Católica Argentina, denominado “Barómetro de la Deuda Social Argentina”, que nuestro presente es el resultado de más de tres décadas de fracasos económicos y decadencia institucional, con una ausencia total de “un proyecto estratégico de país, debidamente consensuado entre los sectores políticos, económicos y sociales”. El estudio analiza los desequilibrios y las desigualdades persistentes que exhibe nuestro país, resaltando el largo camino que aún queda por recorrer en la marcha hacia la construcción de un sistema de convivencia armonioso, basado en una concepción ética del desarrollo económico. 
 
El informe afirma que “a pesar de que el crecimiento económico y otras medidas políticas parecieran mejorar el nivel de bienestar general, las desigualdades estructurales en el punto de partida no sólo impiden superar los problemas, sino que muchas veces aumentan las inequidades y las injusticias en el punto de llegada. La sociedad argentina no tiene un rumbo estratégico compartido y posee una muy frágil capacidad de integración social”.
 
Es importante que se comiencen a definir políticas a largo plazo, que asocien la noción de deuda social con el concepto de desarrollo humano. Nuestro país debe garantizar mecanismos de inclusión social, fundados en reales y genuinas posibilidades de progreso para todos sus habitantes.
 
Por ello no podemos medir el desarrollo humano en función del aumento o descenso del ingreso nacional, sino de acuerdo a la capacidad que tengamos para crear un contexto cultural y social en el que las personas de diferentes niveles puedan desenvolver su potencial creativo y acceder a experiencias de vida acordes con sus necesidades e intereses vitales.
 
Ing. Ricardo Kloster
Director
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