ESTANCADOS
La construcción, uno de los sustentos de la recuperación argentina tras la crisis de 2001 y el sector que más apuntaló la creación del empleo en los últimos tiempos, tuvo un inicio de año con un previsible descenso de su actividad, evidenciando los primeros síntomas ante el complicado panorama económico mundial.
Si bien la política fiscal que desarrolla la actual administración buscará dar impulso a la construcción de obra pública, máxime en un año electoral, intentando amortiguar la caída en el nivel de actividad, las expectativas de los empresarios del sector son de una extrema cautela, sabiendo que un paso en falso en estas condiciones podría poner en riesgo su comercio o empresa.
Los argentinos sabemos muy bien que todos los tiempos de crisis terminan. Quienes tienen la capacidad de ver más allá de los actuales nubarrones sacarán, sin dudas, ventajas ante las oportunidades que suelen aparecer en estas épocas. Por ello resulta muy importante que todos asumamos la responsabilidad que nos compete, con ideas renovadoras, manteniendo un nivel de actividad que permita continuar brindando trabajo a aquellos que están vinculados con el sector.
No es justo que los asalariados sean los primeros que sufran los recortes que, quizás, sí o sí deban llevar adelante las empresas. Aún recordamos cómo, durante los períodos de muy pobre movimiento del sector, se deterioró fuertemente la calidad de la mano de obra. Hoy es momento de capacitar, de investigar, de apuntalar un rubro que, cuando todo marcha sobre ruedas, genera un gran movimiento económico.
Quienes estamos vinculados con la construcción sabemos que el ladrillo, a mediano y largo plazo, siempre es una inversión sólida y segura. Es probable que se produzca un “reacomodamiento” de algunos valores, sobre todo de los terrenos, que facilitará el inicio de nuevos proyectos, alentando a aquellos inversores que ven al sector como una opción segura de canalización de sus ahorros.
Mientras tanto, el papel de la obra pública resultará vital en el actual contexto de incertidumbre. Si el gobierno así lo entiende y se lo canaliza hacia las regiones que más lo necesitan, ya sea en infraestructura, vivienda, salud y educación, con mecanismos de control que verifiquen que no exista corrupción en el otorgamiento de las obras ni se ejecuten solamente con fines electorales, tendremos la posibilidad de “capear” el temporal que hoy tenemos sobre nosostros.
Deseamos que se tome este camino para que, casi sin darnos cuenta, pronto estemos transitando nuevamente por la senda del crecimiento y el trabajo.
Ing. Ricardo R. Kloster
DIRECTOR